Pimentel es ese bizco que no termina de ver bien quién es el verdadero toro bravo en esta historia, cada vez que las calles parecen un lunar mal curado, cada vez que la gente se tropieza con un bache o con un esqueleto de obra abandonada, señalan al ejecutivo municipal como el gran culpable, es el blanco perfecto de las frustraciones, el saco de boxeo que aguanta todos los golpes de un pueblo cansado.
Pero aquí viene lo bueno: el verdadero toro bravo, el que tiene el látigo para enderezar la cosa, está en otro lado, está en el gobierno central, gobierno central que por ejemplo por enumerar una de tantas obras inconclusas en Pimentel, mantiene en total abandono la edificación del Centro Tecnológico Comunitario (CTC), un proyecto paralizado desde el 2012 y que, a estas alturas, parece una broma de mal gusto, ni siquiera le han echado una miradita en estos gobiernos de Luis Abinader.
Está en el senador (Franklin Romero) y en los cinco diputados de la provincia Duarte (Dorina Yajaira Rodríguez Salazar, Jeovanny Ventura Rivera, José Luis Rodríguez Hiciano, Luis Tomás Marte Santos (Ariel) y Nicolás Hidalgo Almánzar), todos del mismo partido que gobierna el país, el PRM, ¿Y qué hacen ellos?, nada, ni siquiera recuerdan que Pimentel existe, es como si jugaran a las escondidas con las responsabilidades, mientras Pimentel sigue hundido en el abandono.
Pero la culpa, claro, la tiene el ejecutivo municipal, porque es más fácil, más cómodo, no hay que mirar mucho para encontrar al “villano” en casa, mientras tanto, el verdadero toro bravo, ese que tiene el poder y los recursos, pasa por el pueblo como un fantasma, invisible e intocable.
¿Y la gente?, pues sigue eligiendo la ventana que no es, porque no quiere, no sabe o no puede ver más allá, prefiere echarle la culpa a quien está más cerca, aunque tenga las manos atadas, y dejar que el verdadero responsable siga de largo, sin que nadie lo llame a cuentas.
Ojo; no se trata de eximir al ejecutivo municipal pimentelense, Noel Abreu Mora (Noli), de sus responsabilidades correspondiente a su función, pero tampoco de ignorar que la falta de infraestructuras básicas y el deterioro del pueblo es un problema estructural que exige voluntad política y acción efectiva desde la capital y sus oficinas.
Como dijo Edmund Burke: ❝Para que el mal triunfe, basta con que los buenos no hagan nada.❞
Pimentel merece abrir bien los ojos, no sea que, por seguir viendo doble, termine siempre embestido por el toro que sí es.
@BienvenidoR_D
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