Las colonias, al parecer, ya están adjudicadas.
A cada quien le tocó su parte,
Donald Trump republica un mensaje que sugiere que Marco Rubio será “presidente de Cuba” y añade, sin pudor ni matiz diplomático: “¡Suena bien para mÃ!”, no es una propuesta formal, tampoco una polÃtica pública, pero funciona como señal.
El chiste no está en la risa, sino en el gesto de apropiación simbólica, Cuba aparece tratada como un cargo vacante, una ficha movible en el tablero de Washington, un territorio al que se le puede asignar administrador desde Miami.
Publicación de @realDonaldTrump en Truth Social:
https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/115876282507423685
Casi en paralelo, Trump difunde una imagen manipulada de Wikipedia donde se autoproclama “presidente interino de Venezuela” a partir de enero de 2026, no hay reconocimiento, no hay acto jurÃdico, no hay sustento institucional, hay algo más eficaz: la instalación de una narrativa. El mensaje es simple y brutal: los cargos, los paÃses y las soberanÃas pueden declararse por voluntad propia si se tiene suficiente poder mediático y militar detrás.
Donald J. Trump (@realDonaldTrump)
Ver publicación en Truth Social
Y como si hiciera falta cerrar el cÃrculo imperial, aparece Groenlandia. Adueñarse de ella “por las buenas o por las malas”, es decir, comprar bajo presión o arrebatar mediante amenazas abiertas, misiles, extorsión económica al más puro estilo de la “cosa nostra”.
No es diplomacia, es chantaje, no es negociación, es una oferta que no se puede rechazar. O aceptas el trato o te conviertes en objetivo estratégico.
Todo responde a una misma lógica.
Un Emperador colonizador del siglo XXI que no necesita mapas antiguos ni ejércitos de ocupación visibles, porque reparte “pedazos de tierra” desde una plataforma digital. Venezuela como tÃtulo simbólico. Cuba como broma geopolÃtica con apellido conveniente, Groenlandia como activo militar indispensable, el mundo convertido en finca, los paÃses en parcelas, los pueblos en variables secundarias.
No se trata de excentricidad ni de provocación aislada.
Es una concepción del poder sin disfraces, donde el derecho internacional estorba, la soberanÃa ajena es negociable y la fuerza vuelve a ser argumento suficiente, el colonialismo no desapareció, se actualizó. Cambió los barcos por misiles, los virreyes por figuras mediáticas y los decretos por publicaciones virales.
Mientras algunos se concentran en el tono, en el meme o en la extravagancia, el mensaje avanza intacto: el planeta vuelve a repartirse, y esta vez ni siquiera se guarda la forma.
Todo está resuelto. Cada quien tiene su parte y, no todos fueron invitados a decidir.
@BienvenidoR_D
@bienvenidocheco
bienvenidocheco@hotmail.com


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