Hay un momento en el que la polĂtica deja de ser cálculo y pasa a ser humillaciĂłn pĂşblica, MarĂa Corina Machado cruzĂł esa lĂnea hace rato, lo hizo cuando decidiĂł convertir a Donald Trump en una figura casi sagrada, objeto de elogios permanentes, agradecimientos exagerados y pleitesĂas constantes, lo verdaderamente grotesco es que todo eso ocurre y continuĂ© despuĂ©s de que Trump la descartara pĂşblicamente como opciĂłn de poder en Venezuela, lo expreso sin matices, sin diplomacia, sin interĂ©s.
Trump no la reconoce como liderazgo, no la respalda y no la necesita, la dejĂł fuera del tablero con una frase seca. “Descártala” y, aun asĂ, Machado insiste, no rectifica, no replantea, no se detiene se sigue arrastrando ante el inquilino de la Casa Blanca.
Lejos de tomar distancia, redoblĂł la sumisiĂłn, ayer mismo, desde X, volviĂł a agradecerle como si nada hubiese pasado, como si el desprecio no hubiera sido explĂcito, como si la realidad pudiera doblarse a fuerza de halagos.
“El bravo pueblo de Venezuela saliĂł a las calles en 30 paĂses y 130 ciudades del mundo para celebrar un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transiciĂłn en Venezuela”.
No hay tal transiciĂłn.
No existe más allá de su relato y, menos aĂşn cuando, ante el ilegal secuestro del presidente Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses, Trump optĂł por dejar intacto el gobierno chavista, hoy encabezado por la presidenta encargada Delcy RodrĂguez, ese hecho, concreto y verificable, desmonta por completo la fantasĂa Ă©pica que Machado insiste en vender.
Pero ella sigue.
“Los venezolanos agradecemos al Presidente Donald Trump y a su administraciĂłn por la firmeza y determinaciĂłn en el cumplimiento de la ley”.
¿De quĂ© ley habla? ¿Del secuestro ilegal de un jefe de Estado? ¿Del descarte pĂşblico de su propia figura como alternativa polĂtica? El agradecimiento no responde a hechos reales, sino a una fe polĂtica mal disimulada: la creencia de que la adulaciĂłn persistente puede sustituir la falta de respaldo.
Y entonces llega la confesión más grave, dicha sin pudor, como si fuera virtud:
“Venezuela será el principal aliado de Estados Unidos en materia de seguridad, energĂa, democracia y derechos humanos”.
Traducido sin maquillaje: recursos naturales, soberanĂa energĂ©tica y decisiones estratĂ©gicas ofrecidas como adelanto de pago, no como resultado de una negociaciĂłn entre Estados, sino como promesa personal de alguien que aĂşn no gobierna y que ya está dispuesta a regalar el paĂs para satisfacer su obsesiĂłn de llegar a Miraflores. PetrĂłleo, minerales, territorio y polĂtica exterior puestos sobre la mesa como ofrenda, no para rescatar a Venezuela, sino para comprar aceptaciĂłn externa.El bravo pueblo de Venezuela saliĂł a las calles en 30 paĂses y 130 ciudades del mundo para celebrar un paso enorme que marca la inevitabilidad e inminencia de la transiciĂłn en Venezuela.
— MarĂa Corina Machado (@MariaCorinaYA) January 5, 2026
Los venezolanos agradecemos al Presidente Donald Trump (@POTUS) y a su administraciĂłn por… pic.twitter.com/yKPoxp2dPp
Su ambiciĂłn no conoce lĂmites.
Ni Ă©ticos ni nacionales, habla menos de reconstrucciĂłn y más de garantĂas a corporaciones extranjeras, menos de soberanĂa y más de “confianza” para inversores estadounidenses, Venezuela queda reducida a ficha de negociaciĂłn, a botĂn anticipado, a moneda de cambio para una aspiraciĂłn personal disfrazada de cruzada moral.
El episodio del llamado “Premio Nobel de la Paz” terminĂł de desnudar la farsa.
Machado lo celebró como un logro personal, casi como consagración histórica, lo que no midió fue el ego del hombre al que idolatra, Trump se considera merecedor de ese premio por encima de cualquiera, y mucho más por encima de una dirigente latinoamericana a la que, en el fondo, desprecia, ese reconocimiento no la acercó al poder; la dejó más expuesta, más sola y más dependiente de quien jamás la vio como igual.
El contraste es brutal.
Ella agradece, Trump la ignora, ella elogia, Trump la descarta, ella promete riquezas y alianzas, Trump prefiere convivir con el chavismo antes que apostar por ella y, aun asĂ, insiste, como si la humillaciĂłn reiterada fuera una forma de coherencia polĂtica.
El cierre de su mensaje raya en lo patético:
“La libertad de Venezuela está cerca”.
No, lo que está cerca es el lĂmite del ridĂculo, y ya fue superado, no hay libertad construida desde la genuflexiĂłn, ni soberanĂa posible cuando el proyecto polĂtico comienza ofreciendo el paĂs como regalo.
MarĂa Corina Machado no actĂşa como lĂder.
ActĂşa como creyente, no hace polĂtica, hace culto y, lo más grave no es que endiose a Trump, sino que estĂ© dispuesta a sacrificar a Venezuela en el altar de su ambiciĂłn personal.
AquĂ no hay poesĂa, ni Ă©pica, ni transiciĂłn, hay una mujer arrastrándose ante un poder que ya le dio la espalda, y un paĂs que, para ella, parece valer menos que su obsesiĂłn de llegar al poder.
@BienvenidoR_D
@bienvenidocheco
bienvenidocheco@hotmail.com


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