Bonó nace en Santiago, en la calle del Sol esquina San Luis, en pleno centro histórico de Santiago de los Caballeros. Su padre fue José Bonó, de procedencia italiana-francesa.
Cuando Juan Pablo Duarte funda la sociedad secreta La Trinitaria, el 16 de julio de 1838, Pedro Francisco Bonó tenía apenas unos 10 años. Y para la noche del 27 de febrero de 1844, ya contaba con 16 años.
Bonó se convierte en autodidacta gracias a su curiosidad, su disciplina, la lectura y, sobre todo, al apoyo de su padre. Ante la ausencia de formación académica formal, se introduce en áreas como el derecho, la economía, la sociología e incluso la medicina, conocimientos que más adelante perfecciona cuando viaja a Europa.
Y esa formación autodidacta se refleja en 1848, cuando, en El Correo de Ultramar, un importante periódico publicado en París dirigido al público hispanohablante de América Latina y España, Bonó publica fragmentos de su novela El Montero.
Aquí vemos el inicio de Bonó como intelectual, formándose de manera autodidacta en múltiples áreas del conocimiento.
La primera función pública que ejerce Bonó es como fiscal de Santiago, cargo que desempeña desde el 18 de enero de 1851. Luego, en marzo de 1854, es elegido suplente de diputado por Santiago, y más tarde, el 18 de enero de 1855, asciende a procurador fiscal del Tribunal de Justicia Mayor de Santiago.
Como patriota, Bonó participa activamente en enero de 1856 en la batalla de Sabana Larga, la última confrontación armada en la que se derrota definitivamente al ejército haitiano. En esta batalla se desempeña como asistente del general Juan Luis Franco Bidó. Ese mismo año, en junio, es seleccionado como senador por Santiago, aunque renuncia cinco meses después. Posteriormente, en 1857, escribe un ensayo titulado Apuntes para cuatro ministerios para la República.
En julio de ese mismo año participa en la revolución de Santiago, conspirando contra el presidente Buenaventura Báez. Además, forma parte del gobierno de Santiago, donde ocupa el cargo de comisionado de Interior y Policía junto a su amigo Ulises F. Espaillat.
El 25 de septiembre de 1857 es elegido diputado al Soberano Congreso Constituyente de Moca. Aunque aspiró a presidirlo, no resulta electo y es designado como secretario. En diciembre de ese mismo año forma parte, junto a Espaillat y otro congresista, de la comisión redactora de la Constitución. En este contexto, Bonó defiende un sistema federal en lugar de un gobierno unitario, con el objetivo de reducir la guerra civil y la centralización del poder.
En enero de 1858 renuncia como diputado al Congreso Constituyente, aunque su renuncia no es aceptada. El 16 de febrero da lectura en el Congreso Nacional a la Constitución redactada por él. Además, en su condición de presidente del Congreso Nacional, asume el gobierno de Santiago tras la renuncia del presidente José Desiderio Valverde en 1857.
En este punto, Bonó ya no es solo un intelectual, sino también un actor político activo dentro del Estado dominicano.Análisis Político
Ante el ascenso nuevamente de los santanistas al poder, Bonó se ve obligado a exiliarse en los Estados Unidos junto a figuras como Ulises F. Espaillat, José Desiderio Valverde, Benigno F. Rojas y Domingo Mallol. Durante su estancia en ese país, estudia sus instituciones y su forma de gobierno. Al año siguiente, en 1859, regresa a la República Dominicana y retoma su ejercicio como abogado.
En 1860 actúa como procurador de Santiago, en un contexto judicial en el que participan figuras como Vicente Morel, Santiago Calderón y José María González.
El 18 de marzo de 1861, cuando Pedro Santana anuncia la anexión a España, Bonó no figura entre quienes firman o avalan esta decisión. Sin embargo, sí aparece la firma de su hermano Manuel Jesús en San Francisco de Macorís el 23 de ese mismo mes.Directorio Negocios
El 6 de septiembre de 1863 un voraz incendio destruye su casa, su tienda, su almacén y su biblioteca; perdiéndolo prácticamente todo, salvo la ropa que llevaba puesta. A partir de ese momento abandona el comercio. Poco después, en octubre de 1863, es nombrado ministro de Guerra del Gobierno Restaurador de Santiago. Aunque presenta su renuncia a inicios de 1864 por motivos de salud, esta no es aceptada.
En marzo de 1864, con el regreso de Juan Pablo Duarte tras 20 años de exilio, Bonó establece relación con él. Ese mismo año, en junio, es enviado a Puerto Príncipe para reunirse con el presidente haitiano Fabre Nicolás Geffrard, con el objetivo de obtener apoyo para la causa restauradora.
Aquí vemos a Bonó comprometido directamente con los procesos históricos fundamentales del país, especialmente la Restauración.
Luego del fusilamiento, en noviembre de 1864, del general José Antonio Salcedo, primer presidente del Gobierno Restaurador, hecho que Bonó rechaza, decide trasladarse en 1865 a San Francisco de Macorís. Allí reside en una casa adquirida por su padre, José Bonó, ante el alcalde de la época, José María Medrano, en el año 1831.
A partir de este momento, Bonó se aleja de la política partidaria y se dedica principalmente a su profesión y al comercio. Sin embargo, en 1866, durante el gobierno de José María Cabral, vuelve a desempeñar funciones públicas como encargado de Relaciones Exteriores y secretario encargado de Justicia, entre otras responsabilidades.
En 1868 sirve a la comunidad de San Francisco de Macorís como regidor del ayuntamiento. Cuatro años más tarde asume como alcalde de la ciudad y también ejerce como notario público. En abril de 1875 viaja a Europa, recorriendo ciudades como París, Bruselas y algunas zonas de Alemania; tres meses después regresa a su país pasando por Inglaterra y Estados Unidos.Directorio Negocios
En 1876, al asumir la presidencia Ulises F. Espaillat, este lo visita en San Francisco para ofrecerle la dirección de un ministerio, propuesta que Bonó rechaza. No obstante, acepta posteriormente el cargo de comisionado especial de Agricultura en la provincia de La Vega. Ese mismo año sostiene un encuentro con Federico Henríquez y Carvajal, y en 1880 es designado miembro de la Junta de Agricultura de San Francisco de Macorís, aunque no acepta el cargo.
Bonó se declara admirador del padre Billini y, en 1881, expresa que su preferencia política es el Partido Azul. A finales de ese año, Gregorio Luperón le escribe solicitándole que acepte su postulación a la presidencia de la República, pero Bonó responde que nunca ha deseado ni desea ocupar ese cargo. Ese mismo año también coordina una campaña de vacunación contra la epidemia de viruelas.
Este es un rasgo fundamental de Bonó: su rechazo al poder político por convicción ética.Análisis Político
En 1882, Bonó recibe una carta del presidente Ulises Heureaux ofreciéndole su amistad. Posteriormente, el propio Lilís le escribe expresándole que “nunca dejaría de medir la distancia que separa mi tamaño de la importancia de usted”, como muestra de respeto y admiración. Más adelante, Gregorio Luperón le escribe desde París, señalando que sus cartas le conmueven y le evocan los recuerdos de la Restauración, y además le propone recoger sus escritos en un volumen, comprometiéndose a cubrir parte de los costos.
Esto demuestra el alto nivel de respeto que Bonó tenía entre las principales figuras intelectuales y políticas de su época.
En 1883, el presidente Ulises Heureaux le solicita su consejo. Luego, en febrero de 1884, Gregorio Luperón lo propone públicamente como candidato a la presidencia de la República; sin embargo, Bonó rechaza esta distinción y expresa que su único deseo es ser dominicano. Dos años más tarde, en 1886, Luperón insiste nuevamente en su candidatura, pero Bonó vuelve a rechazarla.
El maestro Eugenio María de Hostos también le escribe, señalando que estas propuestas se deben a su elevada moral y a la profundidad de su pensamiento. Bonó, en respuesta, le expone el origen de los males sociales desde Roldán e invita a combatirlos. Ese mismo año, Federico Henríquez y Carvajal le solicita aceptar la candidatura presidencial, advirtiéndole sobre las consecuencias históricas de su negativa.
En diciembre de 1887, ante el inicio de la dictadura de Ulises Heureaux, es el propio Bonó quien solicita a Luperón que asuma la candidatura presidencial.
En marzo de 1895, el presidente Lilís muestra interés en facilitarle una imprenta, y el 7 de julio Bonó inicia la publicación de su obra El Congreso Extraparlamentario. En octubre de ese mismo año, Luperón le escribe felicitándolo por dicha publicación.
El 25 de julio de 1899, el presidente Lilís lo nombra, desde La Vega, presidente de la Comisión Incineradora de Billetes del Banco Nacional. Sin embargo, al día siguiente, 26 de julio, Bonó, sin conocer que Lilís había muerto ese mismo día en Moca, le escribe rechazando dicho nombramiento.
El 11 de marzo de 1900 pone a disposición de monseñor Meriño la suma de 300 pesos como donación para la iglesia parroquial de San Francisco de Macorís.Directorio Negocios
El 31 de diciembre de 1903, en una carta dirigida a monseñor Meriño, expresa: “nada he encontrado que me satisfaga por completo: solo Jesucristo”, lo que refleja su profunda fe religiosa. Posteriormente, el 25 de marzo de 1905, destina a fines piadosos el producto de su alambique.
De esta manera, Bonó se consolida como una de las figuras más importantes del pensamiento social y político dominicano del siglo XIX.
Finalmente, el 14 de septiembre de 1906, a la edad de 82 años, Pedro Francisco Bonó muere en San Francisco de Macorís.Análisis Político
En el plano personal, no se le conoció matrimonio, aunque tuvo dos hijas: Florencia Fernández y María Casimira Bonó.
Entre sus principales obras se destacan: El Montero (1856), Apuntes para cuatro ministerios en la República (1857), Apuntes sobre la clase trabajadora dominicana (1881) y El Congreso Extraparlamentario (1895), además de otros ensayos de carácter sociohistórico.
Años más tarde, en 1988, el presidente Joaquín Balaguer dispone, mediante el decreto núm. 303-88, el traslado de sus restos al Panteón Nacional, en reconocimiento a su importante papel en la vida política dominicana del siglo XIX.
Para finalizar, se hace un llamado a instituciones como la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el recinto de San Francisco de Macorís, la Universidad Católica Nordestana y las autoridades locales, a organizar un comité conmemorativo del bicentenario del nacimiento de Pedro Francisco Bonó, a celebrarse el 18 de noviembre de 2028.
Por ello, su legado sigue siendo fundamental para comprender la sociedad dominicana.
“Resaltemos, pues, la memoria histórica de este dominicano ilustre, quien vivió gran parte de su vida en este pueblo heroico y solidario del Cibao”.
Por: Enmanuel Trinidad Puello,-@enmanueltrinidadrd
enmanueltrinidad609@hotmail.comEl autor es Docente de la UCNE, UASD, Economista, Mercadólogo, Abogado y está cursando una Maestría en Historia Dominicana.



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