❝Los grandes países actúan como les conviene y los pequeños sufren las consecuencias❞. Tucídides
No fue un lapsus ni una frase sacada de contexto, fue una confesión, Donald Trump dijo en voz alta lo que Washington suele esconder detrás de informes, sanciones y discursos moralistas: el problema nunca fue la droga, el problema fue el petróleo, todo lo demás es utilería política, un decorado conveniente para justificar agresiones, presiones y amenazas contra Venezuela.
Durante años Estados Unidos ha vendido la narrativa de la “guerra contra el narcotráfico” como si se tratara de una cruzada ética, casi humanitaria, pero cuando el propio presidente estadounidense expresa “nos robaron el petróleo”, el libreto se cae a pedazos, la lucha antidrogas no era el fin, era la excusa, el objetivo siempre estuvo bajo tierra, no en los laboratorios ni en las rutas del crimen organizado.
Resulta casi grotesco escuchar a Washington hablar de narcotráfico mientras convierte el tema en una herramienta geopolítica selectiva, hay países donde la droga fluye sin mayores consecuencias diplomáticas y otros, como Venezuela, donde el señalamiento se transforma en amenaza, bloqueo y discurso belicista, la diferencia no está en la moral ni en las estadísticas, está en los recursos estratégicos.
La ironía es brutal.
Estados Unidos, principal mercado consumidor de drogas del planeta, pretende erigirse en juez, fiscal y policía internacional, el policia que no controla su demanda interna, no resuelve su propio desastre social, pero señala hacia afuera con el dedo en alto y, cuando el dedo acusa a Venezuela, el subtexto es claro: petróleo, control, subordinación.
Trump no hizo más que decir lo que muchos de sus antecesores pensaron y ejecutaron en silencio, lo novedoso no es la ambición, es la torpeza de admitirla sin maquillaje, al hacerlo, dejó en evidencia la farsa completa: sanciones que no buscan justicia, operaciones que no buscan seguridad y una supuesta guerra que nunca fue contra las drogas, sino contra la soberanía de un país que se atrevió a administrar sus propios recursos.
Llamar a eso “guerra contra el narcotráfico” es un insulto a la inteligencia, es como bautizar un asalto como misión moral, la confesión de Trump no desnuda solo una intención personal, expone un patrón histórico, cuando Estados Unidos habla de drogas, casi siempre está hablando de poder y, cuando menciona a Venezuela, casi siempre está pensando en petróleo.
Aquí no hay epopeyas ni valores universales.
Hay intereses crudos, cinismo diplomático y un relato que ya no se sostiene ni con discursos ni con sanciones, Trump lo dijo sin rodeos. Lo demás es ruido.
❝Porque nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse❞.
Lucas 12:2
@BienvenidoR_D
@bienvenidocheco
bienvenidocheco@hotmail.com


No hay comentarios:
Publicar un comentario