❝La soberanía de una nación no admite tutores, ni necesita intérpretes extranjeros que pretendan definir qué debe pensar, con quién debe reunirse o hacia dónde debe mirar, la República Dominicana no es territorio en disputa ni pieza menor en tableros ajenos, es una República libre, con dignidad histórica suficiente para decidir su rumbo sin presiones veladas, advertencias simbólicas ni mensajes de disciplina geopolítica disfrazados de opinión diplomática.
Quien representa a otro Estado tiene derecho a defender sus intereses; no tiene derecho a insinuar obediencias y, quien gobierna aquí tiene la obligación de recordarlo con serenidad, pero con firmeza.❞
La política exterior de una nación no puede quedar atrapada entre presiones externas y torpezas internas. Se sostiene sobre principios, claridad y respeto a la soberanía. Cuando esos pilares flaquean, aparecen episodios que merecen una lectura más profunda que la simple coyuntura.
En el día de ayer, la embajadora estadounidense en la República Dominicana Leah Francis Campos-Schandlbauer publicó en sus redes la cita de Apocalipsis 3:16: “Porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” No se trató de una referencia cualquiera ni de una casualidad inocente, fue difundida en medio de la controversia por la participación del ministro dominicano Antoliano Peralta en la reunión de líderes progresistas en defensa de la democracia celebrado en Barcelona, donde aparece estrechando la mano del presidente del Gobierno español Pedro Sánchez.
En política, los tiempos y los símbolos hablan y, esa publicación admite una interpretación evidente: una advertencia implícita de alineamiento. Algo parecido a decir: o se está con nosotros o se está con ellos; no hay espacio para posiciones intermedias.
Si esa lectura es correcta, el mensaje resulta preocupante. Ningún representante diplomático debería proyectar hacia un país soberano la lógica de bloques, lealtades obligatorias o exámenes ideológicos, la República Dominicana no está llamada a escoger padrinos, sino a defender sus propios intereses nacionales.
La diplomacia moderna se basa en cooperación entre Estados libres, no en la vieja lógica de obediencias automáticas. Los países pequeños y medianos tienen tanto derecho como las potencias a construir relaciones equilibradas con múltiples actores, sin ser penalizados por ello.
Pero si inquietante fue el gesto externo, la reacción local tampoco ayudó.
El ministro Antoliano Peralta emitió una aclaración afirmando que asistió como invitado, que habló brevemente sobre desinformación digital y que no suscribió declaración alguna. La explicación pareció más una defensa apresurada que una posición firme, porque un ministro no deja de representar al Estado por el simple hecho de no firmar un documento.
Peor aún, el ministro de la Presidencia José Ignacio Paliza replicó ese mensaje con un escueto “Importante”, gesto que pareció buscar distancia política del episodio, como si se tratara de una responsabilidad individual y no gubernamental.
Ahí se revela el verdadero problema: mientras desde fuera se envían señales de disciplina geopolítica, desde dentro se responde con explicaciones débiles y reflejos defensivos.
La República Dominicana necesita aliados, sí. Necesita vínculos sólidos con Estados Unidos, España y con todas las naciones que aporten cooperación real, pero una alianza entre Estados no puede confundirse con subordinación.
La cita bíblica sobre la tibieza, usada en este contexto, termina describiendo otra cosa: la presión para que no exista autonomía, para que no haya matices, para que no se piense con cabeza propia.
Por eso la pregunta sigue vigente: ¿socios o súbditos?
Porque cuando se pretende imponer la lógica de “conmigo o contra mí”, lo que está en juego no es una simple diferencia diplomática. Es el respeto mismo a la soberanía nacional.
❝La República Dominicana no necesita permiso para ejercer su independencia ni autorización externa para relacionarse con el mundo según su conveniencia nacional, toda potencia merece respeto, pero ninguna merece sumisión, toda amistad internacional es valiosa, pero ninguna puede construirse sobre amenazas veladas o silencios complacientes.
Los pueblos que olvidan defender su dignidad terminan administrados por otros y, los gobiernos que no ponen límites a tiempo, después descubren que ya no deciden: obedecen.❞
Por: Bienvenido Checo,-
@BienvenidoR_D
@bienvenidocheco
bienvenidocheco@hotmail.com



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